Una Car Policy para una flota corporativa que ahorre emisiones… y dinero

13 julio 2018

Una empresa capaz de identificar y transmitir, a través de su Car Policy, cuales, de sus servicios y productos, principalmente relacionados con el transporte, son capaces de reducir la emisión de CO2 es una empresa que tiene mucho ganado en su política de responsabilidad corporativa… algo que tanto clientes, como posibles inversores y trabajadores tienen cada vez más en cuenta, a la hora de comprar y contratar sus productos y servicios; invertir en ella o trabajar en sus instalaciones. Y claro, contar con una flota de vehículos sostenible no implica, exclusivamente, contar con vehículos de bajas emisiones o de emisiones cero. También está relacionado, por ejemplo, con los hábitos, al volante, de los conductores que manejan esos vehículos.

Por todo esto, y dentro del compromiso corporativo que una empresa tiene que tener en relación a las actividades que desarrolla, quizás fuera bueno tener en cuenta las siguientes medidas a la hora de desarrollar una política de flota verde:

  1. Redactar una declaración de intenciones
    En el documento se desarrollaría un protocolo que reconociera la necesidad y obligación, por parte de la empresa, de implementar políticas y acciones que permitan alcanzar los objetivos e iniciativas ecológicas previamente marcados en la Car Policy.
  2. Desarrollar tácticas para alcanzar estos objetivos
    Esto incluirá elegir modelos y tamaños de vehículos que se adapten a las necesidades reales de la empresa -por ejemplo, si se hacen más trayectos por ciudad que por carretera, siempre será preferible un vehículo de cuatro cilindros a uno de seis-; considerar combustibles alternativos como propano, gas natural, biodiesel o energía eléctrica; exigir certificados ECO de los vehículos que se adquieran para la flota corporativa…En todo caso, siempre que sea posible, será importante adquirir vehículos poco o nada contaminantes, como son los híbridos, eléctricos, GLP (gas licuado del petróleo) o GNC (gas natural comprimido).
  3. Reconocer y recompensar a aquellos conductores que practican una conducción sostenible y sin accidentes. También a aquellos que completen programas de entrenamiento de conducción inteligente.
  4. Considerar las compensaciones de carbono
    Plantearse comprar créditos de compensación en proyectos renovables y de ahorro de energía. De esta manera, se conseguiría una flota de vehículos neutra desde el punto de vista de las emisiones.
  5. Echarles un vistazo a las características técnicas de los vehículos
    No solemos fijarnos… pero lo cierto es que, casi siempre, la diferencia está en los pequeños detalles (o no tan pequeños). Por ejemplo, una cabina aerodinámica, en un vehículo industrial, permitirá ahorrar combustibles -y emisiones-… sobre todo en los viajes largos.
  6. Cuantificar
    Calcular las emisiones de efecto invernadero de la flota corporativa -y, si es posible, de los vehículos particulares de los trabajadores de la empresa-. De este modo se podrán determinar e implementar objetivos de emisiones de gases efecto invernadero alcanzables.
  7. Comunicar
    Sería muy útil, de cara a difundir los esfuerzos de la compañía por implementar esta política de reducción de emisiones, implementar todos los recursos disponibles para publicitar (tanto interna como externamente) dicha política de flota verde. Para conseguir estos objetivos de comunicación habría que utilizar todas las herramientas disponibles: página web corporativa e Intranet; anuncios en blogs o boletines informativos. También sería interesante aprovechar las actividades corporativas, en las que participen los empleados de la compañía, para aumentar el nivel de conciencia verde de los propios trabajadores.
  8. Hacer un seguimiento del progreso y evaluar
    Unas tablas de evaluación comparativa ayudarán a alcanzar los objetivos corporativos en materia de flota ecológica. Sería importante mantener estadísticas con datos sobre reducciones de gases de efecto invernadero, cantidades de material reciclado o resultado de las iniciativas ecológicas en las que participa la empresa. Todas estas actividades de seguimiento permitirán saber, con precisión, en qué áreas se están consiguiendo objetivos y en cuales es necesario reforzar esfuerzos para mejorar.
  9. Si no es necesario, no comprar
    Un vehículo pierde valor desde el mismo momento que se compra. Además, su tecnología quedará rápidamente anticuada… algo que afecta, especialmente, a sus características de sostenibilidad. Por esta razón, contratar un servicio externo de gestión de flota de renting se antoja, en el caso de querer contar con una flota verde, como la medida más adecuada y obvia. Una empresa de gestión de flota de renting interesa tanto a las empresas que tienen su flota en propiedad, como a aquellas que necesitan ampliar sus coberturas. Estos servicios reducirán la carga administrativa del día a día con un mayor control, y optimización de costes, gracias a una cuota fija y transferencia total del riesgo.

¿Verdad que no parece tan difícil ahorrar emisiones -y dinero- mientras cuidamos del medio ambiente… y hacemos que nuestra empresa sea medioambientalmente responsable y sostenible?

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